Basado en el cuento tradicional de América del Norte
Hágase la luz
La aracnofobia es el miedo a las arañas. La nictofobia es miedo a la oscuridad. La fotofobia es miedo a la luz… ¿padeces algún tipo de fobia?
Hace muchos siglos, los animales de las tierras del Norte estaban hartos de vivir en la más absoluta oscuridad. Se chocaban unos con otros, se caían por agujeros y terraplenes, no veían de lo que se alimentaban. Lo más terrible es que ni siquiera sabían el aspecto que tenían. Aunque sí sabían, por habladurías, que al otro lado del mundo existía la ansiada claridad.
Entonces todos se reunieron y decidieron que el más cualificado para ir a buscarla era el águila. La majestuosa ave voló muchos kilómetros hasta encontrarla, pero cuando regresaba, la luz le quemó las plumas de la cabeza, dejándola calva. Todos quedaron muy decepcionados y tristes.
Hasta que la abuela araña se le ocurrió una brillante idea. Al principio nadie la creyó e incluso algunos se rieron de ella. Pero la araña, sin hacer el menor caso, tejió un cestillo y se deslizó por su hilo hasta llegar al corazón de la oscuridad. Una vez allí, cogió un poco de luz, la metió dentro del cesto y se volvió a deslizar por el hilo hasta el oscuro corazón del bosque. Luego abrió la tapa del recipiente y… Desde entonces hay luz en las tierras del Norte y la araña es respetada por todos los animales.
No siempre el más cualificado es el más capaz. Por eso hay que estar abiertos a nuevas ideas y saber dar oportunidades.